- Ármate de paciencia: Trata de ir con tiempo y relajada. Muchas veces las prendas más fantásticas (relación precio/calidad) están en esos cerros de ropa imposible al final de la tienda.


- Compra con ropa ceñida al cuerpo: Sí, como si fueras al gimnasio. Usar unas calzas y polera apretada te permitirán probarte las prendas sin tener que desvestirte y te ayudará a convertir tu visita a la tienda en algo más rápido, más higiénico y menos latoso. Si tienes cosas de color neutro (negro, blanco, beige) ¡tanto mejor! Así no interviene con los colores y estampados de las prendas que te estás probando.



- -Olvídate de las tallas: Por lo general vienen en escalas que no manejamos y, además, las tallas varían de una marca a otra (también de una época a otra) así que tshao tshao tallas, ¿Te gusta? pruébatelo, sin importar si te parece chico o grande a primera vista. Dato curioso: Es probable que pierdas la noción de tus proporciones dentro de una tienda de ropa usada. Esto puede pasar porque, al ver tantas prendas *XXXL*, nuestro cerebro empieza a readecuar los tamaños que consideramos *normales* lo que te hace ver una prenda *M* como si fuera *XS*, así que, antes de descartarla por chica, pregúntate: “¿Será realmente tan ínfima?


- -Atrévete con los arreglos: No siempre tenemos la suerte de encontrar una prenda que NOS ENCANTA y NOS QUEDE PERFECTA, así que, dale! Atrévete a meterle manos. Si no sabes coser, hay un montón de cosas en el mercado que te pueden ayudar (cinta doble faz, alfileres de gancho, atc). Ahora, si definitivamente las manualidades no son lo tuyo y no tienes a nadie que te pueda ayudar, mejor no la compres. No hay nada más triste que una blusa maravillosa (y gigante) al final de tu closet sin que nadie le dé el uso que se merece.
5. -Ojo con las telas: Es súper común encontrar prendas con hoyos en la ropa usada, a veces están rajadas y otras están gastadas por uso. Para saber si se romperá al segundo uso, siente el grosor y textura de la tela en las mangas si es blusa o polera, y en el ruedo si es falda o pantalón, esto te dará una idea de cómo era la tela originalmente y qué tan gastada está en los lugares de mayor roce.
6. -Enchula con botones: Muchas veces encontramos prendas que necesitan enchularse un poquito porque nos quedan bien, pero son medias fomes. Un cambio súper sencillo (y que puede hacer hasta la más negada a las manualidades) es cambiar botones. Busca alguna prenda que tenga botones onderos y llévala para cambiárselos a la blusa fome (compra la otra prenda, no te robes los botones, malula). Es importante que pruebes si los botones calzan bien en los ojales de la prenda en reparación (por tamaño y forma).
7. -Compra poleras de hombre: Algunas tienen unos estampados maravillosos, pero son gigantes. Buenas noticias! El algodón puedes cortarlo y no coserlo! Pero ¿Qué le hago? puedes sacarles las mangas, hacerles flecos, rebajarles el cuello, hacerles sacados en la espalda, trenzar la tela, etc. (Hay ocho mil tutoriales en internet :D)
8. -Revisa bien las prendas: No hay nada peor que llegar a la casa emocionada y que la prenda resulte estar inusable. Revisa los cierres, botones y velcros, sobre todo si no estás dispuesta a repararlos. Revisa también marcas de transpiración y desodorante, muchas de ellas no saldrán con el lavado. Trata de mirar las prendas con buena luz porque las tiendas de ropa usada son, por lo general bien oscuras, así que preocúpate de ir a algún rinconcito de sol (o en el probador, con la linterna del teléfono) y revísalas bien. La luz te ayudará a ver más rápido cualquier imperfección que puedan tener.
9. -Huele las poleras en las axilas: Sí, ya sé lo que estás pensando: AS-QUE-RO-SO, pero amiga, mejor eso que andar hedionda por la vida. Las fibras de algodón absorben olores muy fácilmente, por lo que si la antigua dueña de la polera no era muy aseada o tenía problemas hormonales, adivina quién paga los platos rotos.
10.-Busca lo mejor dentro de lo que puedas pagar: En las tiendas de ropa usada *de barrio* se encuentran las mejores cosas con relación precio/calidad. Hay que tener paciencia, porque probablemente te va a costar encontrarlo, pero no pagarás sobreprecio. En tiendas grandes (como Nostalgic u Orange Blue) encuentras ropa de primera selección, así que si tienes lucas para gastar y no tienes mucho tiempo, esta es la mejor opción.
Datito extra: *Preguntas ganadoras*: Si no estás segura de comprar algo, hazte estas preguntas para ayudarte a decidir:
- ¿Me queda bien? Y si no, ¿Estoy dispuesta a arreglarlo?
- ¿Voy a usar este color/estampado/tipo de manga/largo de falda? Todos tenemos preferencias en ropa, así que si siempre usas faldas largas y estás a punto de comprar una mini, cuestiónate el uso. Es súper útil imaginarte haciendo algo que haces siempre usando la prenda.
- ¿Tengo algo parecido en mi closet?
- ¿Tengo algo en mi closet que pueda usar con esto? Si te compras una prenda, la idea no es que genere nuevas necesidades para poder combinarlo. Siempre lo mejor es ingeniárselas con lo que ya tenemos.


















